Me dijeron que está solitario, que nadie volvió a descansar su cansancio en sus viejas tablas, que el sol no posó más sus rayos en manos que se entrelazan; no sonaron palabras de amor, ni se vieron besos furtivos. Versos y prosas abandonaron su reposo tranquilo. Nuestro banco está vacío y desde que tÚ no estÁs, yo ya me he ido.
Rosa m.
