COMPAÑER@S DE TRAVESÍA

martes, 27 de septiembre de 2016

De nuevo, El Microrrelatista


Después de un parón, reanuda su aventura El Microrrelatista. Y yo tengo la fortuna de haber sido invitada a sus páginas con el micro "Malos Hábitos". Muchas Gracias, Torcuato, por abrirme las puertas de tu casa de nuevo. 
Si queréis conocer este interesante blog sobre microrrelato y conocer a muchos y muy buenos autores, o leer mi micro, pincha aquí
Y de nuevo¡¡¡ muchas gracias, Tor!!!

miércoles, 24 de agosto de 2016

APAGADO O FUERA DE COBERTURA

Imagen de Kenji Kawamoto.

No es que lloviese, ni que las lágrimas no le dejasen ver. Ni tan siquiera, que la pena, se le arremolinase entre las piernas. No, no era eso. Tampoco era que ella no contestara a las llamadas, ni que hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Nada. Todo. Era esa sensación de vacío absoluto, esa sensación de estar fuera de lugar en todo momento como un superman sin cabina de teléfono. Era como caminar descalzo entre cristales. Dolía, mucho y, no había forma humana de hacer que parase.

martes, 19 de julio de 2016

VUELTAS

                       Six Flags
Hay un tíovivo abandonado en un solar cerca de mi casa. Y un banquito desvencijado mirándolo de frente. A veces me paso las tardes allí sentada, observando. Y veo cómo pasaron los niños y los años. Y pienso en los que no tuvimos, niños y años, en que se nos fue el tiempo entre las manos como el agua. Pensábamos que teníamos todo el del mundo, pero el tiempo, siempre es poco. A veces es sólo un suspiro, un instante diminuto que se pierde en el olvido. Los niños y los años que no tuvimos siguen girando, mareados de dar vueltas eternamente entre lo que realmente es y lo que me hubiese gustado que fuera. Mis ojos están secos, lloro lágrimas de arena y, así, voy enterrando mis pies. Quizá, algún día, de nuevo florezca.

sábado, 18 de junio de 2016

LA MEMORIA ESCURRIA

http://christophejacrot.com/

No era París, ni siquiera una gran ciudad donde pasar desapercibidos. No eras tú, ni era yo. Si no nosotros. Un dos en uno y un uno hecho de dos. No era París, pero el agua se deslizaba por los cristales de la habitación y, si entrecerrábamos los ojos, la torre Eiffel aparecía desdibujada al otro lado haciendo un guiño a nuestros juegos de amantes. No, no era París, no lo era, pero, paseamos las sábanas agarrados de las manos, como si lo hiciéramos por Montmartre con sus pintores desleídos por la lluvia, formando un cuadro de un impresionista borracho. Y nos amamos. No en París, no. En un París escurrido por nuestra memoria, hecho de retazos abigarrados, donde lo único palpable, tangible, tocable, eramos tú y yo. Nosotros.

lunes, 6 de junio de 2016

REGALO DE ANIVERSARIO

Me preguntaba, entre juguetona y encantada, que en cual de sus manos, que mantenía a su espalda, escondía mi regalo de aniversario. Yo sabía que era algo precioso que había escogido con cuidado y, que seguro sería de mi agrado. Sin embargo sólo podía mantener la mirada en una puntita de cinta roja que se enroscaba caprichosa entre sus muslos desnudos. Quizá enseñándome el camino a sus encantos que, para mí, eran el mejor regalo.

jueves, 26 de mayo de 2016

LLUEVERME


Otra vez llueve. Lo hace como si abril no quisiera acabar de marcharse, dejando un cielo iluminado por una luz extraña, gris y dorada, de un invierno prolongado y del verano que despunta perezoso.
Otra vez llueve como sólo lo hace en los llanos, con desgana. Aunque llueva a mares, aunque no paren sus aguas, lo hace como si no quisiera hacerlo, cansada. Otra vez llueve. Y yo que he visto su furia en la montaña; los latigazos de rabia con los que golpea las cumbres y, desde los acantilados, el rugir hambriento de las olas recibiendo la dulzura de sus aguas. Y yo, que no soy nada, también me lluevo como el agua en los llanos, cansada.

viernes, 25 de marzo de 2016

RUIDO BLANCO


Como partículas en suspensión, el ruido blanco flota, se acurruca, absorbe, mimetiza y espera. Espera agazapado para convertir en algo neutro las palabras, los sonidos, la música, las risas, los llantos. Todas las frecuencias y modulaciones acaban engullidas en esa línea espectral que transita el espacio-tiempo, infinita y eterna. La radio retransmitía, con voz monocorde, los últimos momentos del planeta. Éramos pocos los que permanecíamos escondidos, guarecidos en subterráneos como las últimas ratas que, al final, sin remisión, acabarían por abandonar el barco. La comida escaseaba y el agua estaba tan racionada que apenas disponíamos de un sorbo para refrescar los agrietados labios. El día en que la radio enmudeció y nuestras palabras se confundieron con ese ruido –porque el silencio es ruido, ruido blanco–, abrí la puerta y emergí hacía la luz que también, como el ruido, es blanca.

martes, 16 de febrero de 2016

LOS PERDEDORES


Se miran a los ojos y se reconocen. Se sienten atraídos, como las polillas hacia la luz, aunque saben que les quemará y les costará la vida. Lucía nunca había tenido suerte en el amor y, en cada nueva relación, se había acercado más y más al borde del abismo. Tan cerca estaba que, cuando su mirada se cruzó con la de Víctor, sabía que terminaría en el fondo. Aquellos ojos verdes, esquivos, la atraparon. A Víctor le sucedió algo similar: la deseó desde el primer momento. Deseó beber de Lucía, de sus ojos, de sus labios, de su ombligo. Beberla entera hasta la última gota. Unas copas después, se comieron en el asiento trasero del R5 de Víctor. De allí pasaron al ascensor de casa de Lucía, al sofá, a la ducha, a la cama, a la encimera de la cocina mientras se hacía el café que no tomaron, que se derramó por el fuego, apagando la llama y dejando que el gas inundara toda la casa.

lunes, 25 de enero de 2016

MALOS HÁBITOS

Fotografía de Chema Madoz
Había decidido dejar de fumar pero, para hacerlo, debía crear la atmósfera necesaria. Una gran nube que le recordase sus malos humos, las lágrimas que había escondido tras el consabido “me ha entrado algo en un ojo”. Los momentos de charla y risas. El cigarrillo de después, el de antes… Cuando consiguió condensar todo aquello en una compacta nube, la ató por un extremo y la colocó, como un gran globo, en las ramas secas del árbol que no había plantado. Ahora sólo le quedaba comerse a sus hijos y borrar el libro que parpadeaba en la pantalla del ordenador.

lunes, 11 de enero de 2016

DOS CARAS

Fotografía de Laura Ferreira

Abre el frigorífico. Cuatro huevos solitarios le saludan desde las baldas vacías. No queda leche para el café. Suspira y decide prepararse un té. Mientras el agua hierve, se coge los brazos en un abrazo cálido. Cierra los ojos y siente los suyos, los echa de menos, tanto que duele. El agua gorgotea en el fuego. A veces, también, echa de menos el ajetreo de las comidas cuando la casa se llenaba de olores y risas. Ahora sólo le recibe el silencio. Un silencio agujero negro que todo lo engulle. Pega un sorbo al té, a olvidado ponerle azúcar y amarga, pero no tanto como su vida. Mira el montón de pastillas dispuestas sobre la mesa de la cocina, las hay de todos los colores, aunque le parecen todas iguales, no hay diferencia. Sólo sirven para alargarle la vida. Pero ¿es eso lo que realmente quiere? Se pregunta. Va al baño y ante el espejo ensaya sonrisas, ensaya otra cara. Esa otra cara que muestra todos los días y que le dice al mundo que no va a poder con él, que piensa seguir en la lucha, aunque duela, aunque amargue, aunque le engulla.

SENSACIÓN EN LA TABERNA DEL CALLAO

SENSACIÓN EN LA TABERNA DEL CALLAO
Gracias Javier Merchante

HEROES EN EL PLANETA DE LOS LIBROS

HEROES EN EL PLANETA DE LOS LIBROS
Gracias Lola Sanabria

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