Nirav Patel |
El vestido permanece tirado en el suelo. Las flores marchitas sobre la cama, y él apoyado en el marco de la puerta con el saco de basura de la mano. Tenía que haber aceptado cuando su madre y su hermana le propusieron recoger todo aquel desastre para evitarle sufrimiento. Pero él quería sufrir hasta encontrar el sentido a su huída. Sólo se recordaba esperando a la puerta de la iglesia y con la decepción pintada en la cara. ¿Cómo era posible que Ana, su Ana, el amor de su vida, se hubiese arrepentido en el último momento? Bajó la mirada al suelo, apago la luz del cuarto, y cerró la puerta.
En el otro extremo del país, Ana, se preguntaba si había tomado la mejor decisión. Sí, se dijo, es lo mejor. Y siguió tomandose el café mientras bajaba la niebla al otro lado del cristal.
Por suerte la niebla no atraviesa los cristales, Besos.
ResponderEliminarSiempre hay alguien que decide por los dos. Afortunadamente. Besos
ResponderEliminarSi lo tuvo claro lo mejor que hizo. Preferible arrepentirse a tiempo q a destiempo lo lastimoso es que estas decisiones siempre sale alguien dañado perooooo......
ResponderEliminarBesos de gofio.
Ay Rosa como me gusta leerte!!!
ResponderEliminarQue intenso e inesperado es tu mundo literario :)
Me encanta
Besos !!
Con qué facilidad uno se construye las imágenes mentales de los dos protagonistas. Aquello que bien daría para un libro entero has sabido resumirlo en un gran microrrelato. ¡Un saludo!
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