COMPAÑER@S DE TRAVESÍA

domingo, 24 de abril de 2011

UN EXTRAÑO CASO




El forense se encontraba poniendo la lavadora, cuando se sobresaltó con el sonido del teléfono, contestó y la cara le mudó de color.
Avisó a su compañero de piso, un filólogo con incontinencia verbal, que a falta de otra cosa, le hacía las veces de ayudante. Se prepararon para salir, el asunto parecía grave.
Se dirigieron al coche, mientras el filólogo acribillaba a preguntas al forense, que se negaba a contestar. La policía les esperaba en el lugar de los hechos.
El rudo comisario, apodado el torturador naranja por algunos episodios ocurridos en una de las muchas guerras en las que había participado, les esperaba al otro lado de la cinta  que acordonaba la zona
La casa de estilo colonial, pertenecía a un famoso arquitecto conocido por los hermosos puentes que diseñaba.
Al entrar en la casa un agente les indico que subiesen las escaleras. Al llegar arriba vieron la puerta de una preciosa habitación de juegos abierta, dentro les esperaba el desastre.
El forense. se colocó sus gafas y le pidió a su ayudante que le pasara el maletín con los útiles propios de su oficio. ´Se puso los guantes y se dirigió a examinar el cuerpo del delito.
En el suelo, abandonada como un trapo viejo, se encontraba lo que antes había sido una frágil muñeca de china con la cara completamente partida, a su lado como fuera de lugar, un libro, muy manoseado, con manchas de meriendas de chocolate, dibujos de conejos con prisa y sombrereros locos.
El filólogo  con su cháchara habitual, repetía como un loro, iba tomando notas de lo que el forense descubría. El comisario,se dedicó a interrogar a los habitantes de la casa del arquitecto. No sacó nada en claro de sus pesquisas, pues los hechos habían ocurrido mientras todos dormían y declararon no haber escuchado nada.

Finalizados los exámenes pertinentes. el forense recogió sus instrumentos, se quitó los guantes y con gesto serio indicó a su ayudante que le siguiera.Fueron al encuentro del comisario que les esperaba a la entrada de la casa, envuelto en el humo de su cigarro.

Tengo mis conclusiones, comentó el forense.
Expliquese, exigió el comisario
El filólogo  empezó a hablar, pero el forense le hizo callar con una mirada inquisidora.
No hay duda- dijo el forense- después de examinar todas las pruebas dictamino que a la muñeca , le ha partido la cara el libro.

Ahora le corresponde a usted comisario, averiguar los motivos.

Rosa M.

7 comentarios:

  1. Este relato es una secuela o precuela, segun se prefiera de "Fue sin querer", que encontrareis unas entradas más abajo.
    Saludos y espero que os guste.
    Rosa

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  2. No se si es el lugar adecuado pero de todas formas FELICIDADES, eres genial. No dejas de sorprendernos y ahora el blog. Realmente fantástica.

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  3. Gracias por tu comentario anónim@ amig@,el lugar es el adecuado y si no hacemos que lo sea,seras bienvenid@ siempre que quieras.
    Saludos agradecidos
    Rosa

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  4. Felicidades Rosa, adelante con esta nueva aventura eres genial.
    Cristina

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  5. Gracias Cristina espero leerte por aqui, cuando pases a visitarme que espero sea a menudo.
    Saludos agradecidos
    Rosa

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  6. Rosa,cuanto ingenio,cuanta dedicación, pero sobre todo cuanta imaginación... Un abrazo Isabel.

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  7. Gracias Isabel por tus palabras y tu apoyo.
    Saludos literarios

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