COMPAÑER@S DE TRAVESÍA

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martes, 10 de abril de 2012

ENCUENTRO EN VALENCIA


He venido a ver a mi suegra… A Valencia.
Llego, la beso, la achucho un poco, comemos en familia y
me escapo a tomar un café con tres locos de las letras.
Tres horas de terraza sin sentir el frío, tres horas de charla amena, con Gala, Nicolás y Elysa.
La primera en llegar a la cita es mi sirena Gala con su melena al viento y la sonrisa en la cara. La veo acercarse a lo lejos y lo sé, es ella… Nos damos un abrazo y un montón de besos, esta vez “in person” no desde el aire como acostumbro.
Al momento llega Nicolás, ¡qué alegría! Le pongo cara a unas letras que me encantan…Un ratito de charla y por fin hace su aparición Elysa, mi querida Ely…Más besos y abrazos, y una alegría inmensa. Conocer a aquellos que te emocionan, te hacen reír, te asustan y te alegran los días con sus historias es especial, no hay palabras exactas para describir la emoción.
Hablamos de libros, de blogs, de amigos…De maneras de escribir, de trabajar. Quedamos en inventar un relato allí mismo, pero la conversación fluye por otros derroteros y no hay manera…
Una tarde preciosa, que guardaré entre mis más gratos recuerdos. Mil gracias por ello.

Rosa M.

Este precioso encuentro se produjo en Diciembre de 2011. Si no conocéis sus letras pinchar en sus nombres y llegaréis volando a sus casas, donde os deleitarán con miles de historias.

lunes, 19 de septiembre de 2011

AGUA por SUCEDE

Hoy os traigo un relato que me robó el corazón cuando lo leí. Pertenece a Sucede maestro indiscutible del relato oscuro.  http://quenomecansodeser.blogspot.com/ y la ilustración que tan bien lo acompaña es de Juanlu  http://dididibujos.blogspot.com/. Que disfrutéis.







Clara. Mirada limpia, en general pulcra. A las tardes libra, aunque es acuario. Tal vez ese sea el motivo de su predilección por el agua. Se asoma al acantilado y se queda hipnotizada por el rumor de las olas al romper contra las rocas. Es tan cristalina que su disolución es completa tras la caída. Su ropa sobre la arena infiere conclusiones dolorosas que no lo son tanto. Tan solo fue magnetismo, volver al elemento del que no tenía que haber emergido. Nunca debió tener cuerpo, sólo ser lo que siempre ha sido.

Sucede



martes, 30 de agosto de 2011

AMIGOS, ELENA MARÍA OLMEDO.

Hoy tengo el gran placer de presentaros a Elena María Olmedo, una escritora formidable que ha sido tan amable de prestarme sus letras para que las comparta con todos vosotros. Espero que las disfrutéis.

PARA MUESTRA UN BOTUN

 Decía mi madre “una costurera sin dedal, cose poco y mal”. Pero ese capuchón en el dedo me mancaba. Luego llegaba enhebrar la aguja.
- Mira, humedece un poco el extremo de la hebra, ¡es más fácil!
Mi hilo estaba ya deshilachado.
- ¿Cómo pueden decir que puede pasar un camello por aquí?
Luego, cortar el hilo.
- Mira, ni muy largo ni muy corto.
- ¿Así es suficiente?
- Esa es la hebra de Maricaca, cosió con ella once camisas y una capa. Sólo hay que coser un botón, no la botonadura de una sotana.
Y llegaba la hora de iniciarse en la tarea.
-Tienes que hacer un nudo al final de la hebra para que no se escape y luego pasar el hilo por los agujeros.
-Podía tener sólo dos agujeros y no cuatro. Refunfuñaba. Los dedos me sudaban, la aguja se me resbalaba, el dedal me mancaba y yo pasaba la aguja de arriba hacia abajo, apretando bien para que no se soltara. Tanto apretar quedó hecha la tela un gurruño y el botón bailando.
- Bueno, ya está.
- Nada de eso, quítalo ahora mismo.
-  ¿ Esto era coser y cantar? Me voy a jugar.        

VIDA
            Buscó las llaves en el bolso, abrió la puerta, entró y acto seguido echó el cerrojo, era la costumbre. Un silencio poco habitual reinaba en la casa. Era sábado y había trabajado esa tarde. Cada quince días ocurría lo mismo. Era una extraña sensación, una paz intensa anhelada y a la vez el deseo del bullicio. La casa parecía vacía, fría, sin vida. Durante toda la semana había esperado que llegara ese momento, pero cuando llegaba quería que el tiempo discurriera rápidamente y fueran ya las ocho de la tarde del domingo para que los ruidos, las voces, en resumen, la vida volviese a casa.
            Había quedado para ir al cine con unas amigas, mas no la apetecía demasiado. Sabía que lo pasarían bien, pero echaba de menos tanto a los niños que solo su recuerdo decaía su ánimo. Aún no se había acostumbrado a esa nueva situación. De lunes a sábado la actividad era frenética, a las ocho de la mañana comenzaba el día, sino era antes. Habían adoptado una serie de tareas rutinarias, simples y sencillas, muy importantes a la hora de su aprendizaje y comportamiento. En el colegio le habían dicho que tenía que mantenerse firme con sus decisiones y sus mandatos; conservar un orden y una lógica era fundamental para que ellos las comprendieran y asimilaran. Al principio fue difícil no ceder en algunas órdenes – por no oírles llorar – pero con mucha, muchísima paciencia y cariño se fueron obteniendo resultados. Ya se vestían sin apenas ayuda, ¡qué gran avance! Buscaban los utensilios necesarios para comer y lo que fue muy importante, también los recogían. No había que retrasar el horario, rápidamente al baño a lavarse los dientes para salir escopetadamente hacia el colegio. No volvían a casa hasta por la tarde, era una ventaja para ella porque con su trabajo estaría un poco pillada de tiempo. Menos mal que contaba con cierta flexibilidad horaria, trabajaba en el negocio familiar y eso, le daba la posibilidad de conciliar amblas obligaciones teniendo en cuenta que para elle ellos eran lo más importante, Todo lo que hacía, todo lo que pensaba era por ellos. En muchas ocasiones comentaba que vivía el día a día, no pensaba en el mañana. Sin embargo, otras veces le asaltaba la preocupación de qué sería de aquellas dos criaturas si ella faltase. Sabía que siempre podía contar con el apoyo de su familia, estaba cuando hacía falta.
            Se metió en el baño. Podía disfrutar de una ducha tranquila, no había que vigilar a nadie. Durante la semana el tiempo dedicado a estos menesteres estaba reservado para cuando habían caído rendidos en la cama. Eso sí, una vez que se dormían no solían despertar a no ser que estuviesen incubando algún virus o por algún monstruo nocturno. En esas ocasiones asaltaban su cama sin más, para ellos era difícil explicar qué pasaba por su cabeza en esas ocasiones, se mostraban inquietos y nerviosos, pero unas palabras dulces de ella junto con unas caricias eran mano santa, nunca mejor dicho. Y así pasaba de la soledad de la cama a la multitud de tres personas en la misma, y es que casi siempre les ocurría a los dos a la vez.
            Se vistió rápidamente, tenia tiempo pero era ya la costumbre, hábitos cogidos por las circunstancias. Se puso delante del espejo y maquilló su cara con un poco más de detenimiento que otros días.
            Estaba ya casi lista y aún le sobraba tiempo. De forma casi compulsiva entró en la habitación de los niños como hacía todas las noches, en ese momento era cuando les arropaba y depositaba sus labios en las mejillas de aquellos dos ángeles. Les miraba así dormidos y era en ese momento cuando se daba cuenta del paso del tiempo, como habían crecido en todo este tiempo. El embarazo y el parto estuvieron dentro de lo normal a pesar de ser  doble. Fueron creciendo dentro de los cauces normales. Sus dudas y preguntas surgieron cuando de fue retrasando el lenguaje y el caminar. El pediatra siempre decía que algunos niños tardaban más y en este caso era normal al ser parto múltiple. El tiempo pasaba y los progresos tardaban en llegar, eso le hizo consultar a otros profesionales. Sus miedos eran fundados, la respuesta obtenida fue que sus hijos padecían una falta de proceso madurativo alguna conexión de aquellas cabecitas estaba sin realizar. Siguieron más y más consultas: hiperactividad, una variedad de autismo,… Esto fue un mazazo en su vida. Todo fue seguido, más consultas, la búsqueda de un centro especial, la modificación de horarios, contratar a una persona que le ayudara… porque todo el peso lo llevaba ella sola. Se había separado cuando los niños aún no habían cumplido un año. El se fue enterando poco a poco, nunca se involucró de manera activa y efectiva, por no decir afectiva. Les veía cada quince días, así había establecido el juez el régimen de visitas que no en pocas ocasiones incumplió. A un hijo se le ve crecer día a día y no en un par de ellos al mes.
            Miró el reloj, ahora estaba medida, su cabeza se había puesto a pensar sin tener en cuenta que las manecillas que miden el transcurrir del tiempo van más deprisa aún. Cerró la puerta de la habitación. Cogió el bolso, ahora estaba dispuesta a disfrutar de un tiempo para ella si la cabeza se lo permitía. Salió de casa, cerró con llave la puerta que sonó como a dejar esas vidas aparcadas durante unas horas. Mañana por la tarde recogería a Luis y a José, a sus dos niños, a su VIDA. 


Elena María Olmedo.

viernes, 5 de agosto de 2011

ENCADENADO


Una historia sin pies ni cabeza nos ha quedado cuando dos locas se han juntado


Lo mismo cuento cuentos malos que hago calceta
de jerséis tengo la cómoda repleta...y ya no sé si embutirlos cual salchichón u ordenarlos en el cajón...
Se salen de su sitio y me causan confusión.
Estanterías en equilibrio... necesito un malabarista que me dé la solución....
O un equilibrista que me alcance el pantalón
o un malabarista... que carde la lana....
Que me abriga bien cuando el frío se cuela por la rendija que tiene la puerta que da a la cornisa.
Esta puerta no cerró bien nunca... ningún cerrajero supo de quien era la culpa....
Quizás fue del gato de la vecina que araño mi alma el otro día.
Desde ese día  en vez de dormitar ronroneo....
Pero parece que además de sordo eres ciego.
Tiene más taras el pobre que mi jersey nuevo... ese que cardó el equilibrista...o fue el funanbulista?
Por mucho que busco no encuentro el jersey. Con tanto desorden me voy a perder
cierra la puerta de una vez!! que el gato se escapa y me da la lata!
Parece que el gato se quedó quieto, ha visto pasar a tu reflejo.
espera que cierre el armario, como se caiga todo...se lía el festejo
Al final por mucho que intenté colocar las cosas.
Todo se terminó con la casa mas llena de lo que la tenia... un sonámbul(ista), un mago y un equilibrista... o de nuevo me he liado...

Gala (Tea).http://efectopigmalion-galatea.blogspot.com/   Rosa M.
Nos juntamos y sin querer surgió este dislate que sin pies ni cabeza os presento. Desde luego me reí mucho escribiendo a dos manos y fué todo un placer compartir con Gala esta experiencia.



miércoles, 27 de julio de 2011

ADIVÍN ME REGALA UNA ROSA


Viento afrutado
que dibujas Rosas en las esquinas de tranquilidad,
sopla lento en tu tierno vagar.
Ventilador de olas torcaces
que escudriña el aire entre las esquirlas de coral,
sopla suave en tu plácido parpadear.
Huracán de razones
que escribe crepitando entre las sonrojadas nubes,
sopla amable en tu cariñoso palpar.
Sopla entre las caricias de balcones,
andares de ojos azules
y sentires de Rosa en tu ojal.
Adivín Serafín


No se pueden pagar estos versos. Gracias, gracias, gracias
A Adivín Serafín

Por el norte camina
con paso lento,
un adivino dichoso
 de gran talento.
Presta su casa
a quién el corazón le roba.
Le colma de dichas
en palabras preciosas.
Serafín llaman 
a este adivino,
que lee en las almas
el destino.
No hay palabras bastantes
para agradecerte tanto...
El amor que regalas desde tu diario
de palabras incontinente,
con música de fondo 
de tu Cantábrico.

Rosa M.

miércoles, 20 de julio de 2011

SIN PALABRAS, GRACIAS El CHIADO.

*Para Rosa
que en sus palabras lanzadas al aire
busca siempre una parte de sí misma,
aunque no todas las veces logre encontrarla.
La sinceridad es más dejarse atravesar por la verdad
y abandonar el miedo a quedar solos frente a ella,
que tratar de proclamar a voces todo lo que sentimos. 
 Me gustan tus ojos -por cómo ven- aunque nunca los he visto, 
me gusta tu pluma -por lo sincera- aunque no sea perfecta. 
Be(r)sos desde el aire, con todo mi cariño
____________________________________________

Versos desde el aire,
lluvia trasparente mojando melodías,
bajo un cielo de palabras
escogidas
que escucha atento
el compás de cada frágil vida
y lo aprisiona
en rediles de tinta derramada,
que poco a poco,
van haciendo del papel una sonata,
de los sueños, un sentido,
del sentido, una esperanza.


Versos desde el aire
no son sólo palabras,
antes besos, denuncia, rebelión,
búsqueda, pasión, encrucijada,
aire fresco o tempestad que arrolla,
ojos cerrados modelando una rosa,
creando su perfume,
sintiendo sus espinas.



El Chiado.



Que se puede decir ante algo así. Sin palabras...



Desde la plaza vacía
donde los ecos de las voces
no llegan,
compone el poeta sus penas.
Versos dulces,
a veces tiernos
y las más de las veces
oscuros y negros.
Habla de cielos en ocaso,
lanza al aire sus naranjas,
de tristeza, los disfraza...
Palabras...Dulces palabras,
que llegan hasta mis ojos
y se quedan en mi alma.


Rosa M.

martes, 5 de julio de 2011

LO PROMETISTE, Ana Melero.

Hoy en "Amigos" os presento a Ana Melero Y Lo Prometiste. Gran compañera  y amiga que escribe cosas como estas, eso si, después de darle mil vueltas. Y de esa maravillosa batidora nacen historias increibles.
Qué lo disfrutéis, tanto como lo hago yo.
Rosa M.


La batalla se está produciendo en un pequeño territorio de mi organismo; el resto parece no querer saber nada al respecto, sigue con sus rutinas, respirando y alimentándose.
Agoniza mi alma, próxima a su desintegración, mientras mi cuerpo permanece inmutable. La capa de piel que me recubre no muestra signos del conflicto interno. Tampoco lo hacen mi estructura ósea ni mis músculos, que siguen activados: me desplazo, me siento, camino, extiendo una mano para alcanzar… alcanzar ¿Qué?… Como si eso tuviera alguna importancia ahora.
No, no tengo fiebre, no es necesario que mis defensas ataquen a ningún invasor que quiera destruirme. Mi enemigo no proviene del exterior. Ningún dolor localizado en punto alguno de mi cuerpo alerta sobre los fallos del sistema; y, sin embargo, el ordenador central está a punto de fundirse.
La bomba va a estallar, y cuando lo haga nada podrá salvarse. Su onda expansiva llegará a todos mis rincones, y  de nada habrá servido la terca ceguera de este cuerpo. Sí, ceguera; por que mi cerebro mandó mensajes de socorro que no obtuvieron respuesta. Como sino entender esa falta de sueño, el apetito compulsivo, o los silencios eternos…,  y esa especie de letargo de los sentimientos. Pero no hubo respuesta de mi parte física. Tampoco mi entorno fue consciente de los cambios, y si lo fue no los dio importancia. Importancia, esa es la clave. ¿Qué es importante? ¿Por qué  no me importo?
Me he preparado un té que pongo encima de la mesa de la cocina. Voy a mi habitación, y ceremoniosamente tomo del armario una pequeña libreta que reposa oculta entre mi ropa. Vuelvo a la cocina con ella de la mano, y me siento frente a la taza de té aún humeante.
Acaricio las pastas negras y duras de la libreta de tacto suave. Después la abro. Sus hojas rayadas de color amarillento, aparecen dobladas a la mitad y cosidas en pequeños grupos. Reconozco la  encuadernación, es antigua. Antigua como este sentimiento de vacío que arrastro.
Lleno lentamente mis pulmones intentando conseguir las fuerzas que me enfrenten a los trazos que ya surgen ante mi vista. Y leo:

"Estás aquí. Hubiera preferido que esto no fuera necesario, pero si has llegado hasta aquí ya nada puedo decirte. Todo lo que se me pudiera haber ocurrido ya ha pasado por tu cabeza, y lo has pesado y contrapesado una y mil veces.
Sé que has tomado la decisión, y no puedo ni quiero cambiarla. Sólo quiero recordarte tu promesa, sabes que para eso te escribiste. Siempre pensaste que nadie debería decidir sobre tu vida y que tú no decidirías sobre la vida de nadie. Recuerda en como se te revolvían las entrañas cuando alguna madre decidía acabar con su vida, y por añadidura, con la de sus hijos, ante el temor de que estuvieran peor sin ella.  Sabes que cualquier eutanasia tiene que ser una decisión personal, lo sabes”.

Hago una pausa en la lectura. Ninguna lágrima resbala por mi cara. Soy consciente de ello.

Tomo un sorbo de té. Su sabor tal vez es demasiado amargo, siempre lo tomo sin azúcar, pero está caliente y reconforta este frío que me mana de dentro. Tomo otro sobo antes de continuar leyendo.

"Ahora que el dolor de tu alma es tan grande que se te hace insoportable el peso de la vida, y que el suicidio no es más que una forma de eutanasia para paliar ese sufrimiento permanente, esa angustia interna que te aisla y te hunde en una espiral agónica. Ahora que has tomado la decisión irreversible debes cumplir tu promesa. Tu oscuridad, ese mar negro en el que navegas, solo es tuya. Los demás no nadan en la negrura espesa que a ti te ahoga; por eso debes partir sola. Recuérdalo, lo prometiste. Te lo prometiste".

Saco un bolígrafo del bolsillo trasero del pantalón vaquero, una vieja costumbre, y escribo en la libreta

“Pensé que sería necesario obligarme por escrito a recordar que la vida de los demás no me pertenece, por mucho que los quiera y que crea  que la vida en sí misma es un absurdo doloroso para ellos también. Porque tal vez en el último  momento mi mente pudiera estar demasiado oscurecida para ser consciente de ello, me escribí.  Pero no ha sido necesario leer para recordar. No olvide mi promesa. Y la he cumplido.
Mi cuerpo está empezando a sentir los efectos de este té.
Estoy sola en casa. Me ocupé de que mis hijos estuvieran hoy lejos de mí. Cuando vuelvan mañana ya todo habrá acabado. Sí, este viaje lo hago sola.”

 Ana Melero.

miércoles, 22 de junio de 2011

CAMISETAS NEGRAS


"AGUAS NEGRAS"
Río Leffey Dublin
Silvia Mancha



De la Fuente
manan aguas negras
Hoy no tengo ganas de escribir
papel negro
tinta que no deja huella
Amargos líquidos negros
nerviosos bajo la cremosa nube
Hoy no tengo ganas de pensar
protagonista en cama
narrador en coma literario
Palabras negras
en cautelosos sorbos
Hoy no quiero que lean
enamorados como pavesas
orbitando en diferentes anillos
Agujeros negros insondables
y 10 segundos sin una palabra
Hoy no quiero que juzguen
aventuras eróticas espachurradas
en la sección de congelados

Voces negras
a tientas entre besos extraviados

Hoy no quiero más adjetivos
ventanas negras
en noches de aguacero
Camisetas negras  imaginé
fronteras que nunca crucé
                                      Hoy Nada,
Nadie,
                   sólo Nadar
                                      Hoy no quiero más
que tus aguas negras me Naden

SILVIA MANCHA

Tengo el honor de presentaros a Silvia Mancha y Camisas Negras su maravilloso poema.
Silvia es una magnífica compañera y amiga, y escribe cosas como estas sin darle importancia. "Escritora Accidental" dice ella.
La fotografía es también de su repertorio. (Espero disculpéis la mala calidad he intentado por todos los medios subirla del archivo pero no he podido y la he copiado de Facebook y no ha salido muy bien. Silvia mil perdones ) Espero  lo disfrutéis.
Rosa M.

SENSACIÓN EN LA TABERNA DEL CALLAO

SENSACIÓN EN LA TABERNA DEL CALLAO
Gracias Javier Merchante

HEROES EN EL PLANETA DE LOS LIBROS

HEROES EN EL PLANETA DE LOS LIBROS
Gracias Lola Sanabria